El cerdo gana la mesa: rinde tres veces más que la carne vacuna

En tiempos donde cada peso cuenta, la carne de cerdo se consolida como el gran refugio del consumidor argentino. El dato es contundente: por el valor de un kilo de asado vacuno, hoy pueden comprarse casi tres kilos de pechito de cerdo.

Una diferencia que salta del mostrador a la mesa
Un relevamiento de la Federación Porcina Argentina (FPA) en carnicerías muestra que el asado de carne vacuna ronda los $18.000 por kilo, mientras que el pechito de cerdo se consigue a $6.700. En términos prácticos, por cada kilo de vaca, el consumidor puede llevarse 2,7 kilos de cerdo.

La brecha se repite en cortes clásicos:

Nalga vacuna: $20.000 vs. Nalga de cerdo: $6.900.

Bola de lomo vacuna: $18.000 vs. equivalente porcino: $6.900.

Bife angosto vacuno: $19.900 vs. carré con hueso de cerdo: $5.700.

Incluso en cortes premium, el lomo vacuno ronda los $25.000, mientras que el solomillo de cerdo se ubica en torno a los $12.000. En supermercados la diferencia es algo menor, pero sigue siendo clara: cerca de 2,5 kilos de cerdo por cada kilo de vaca.

Exportaciones en alza, presión en el mercado interno
El nuevo acuerdo que amplía el cupo exportador de carne bovina hacia Estados Unidos podría tensionar aún más los precios locales. Con menos oferta de cortes de alto valor, el cerdo aparece como alternativa eficiente para sostener el consumo de proteína animal sin desbordar el presupuesto familiar.

 

Un cambio estructural en los hábitos

“El consumo de carne de cerdo en los últimos 20 años experimentó un crecimiento exponencial: pasamos de unos 3 kilos por habitante por año a alrededor de 19 kilos en la actualidad”, señaló Agustín Seijas, director ejecutivo de la FPA.

Según Seijas, la diferencia histórica entre carne vacuna y porcina rondaba el 20% o 30%. “Hoy vemos brechas de hasta el 170% en algunos cortes. Es algo inusual y el consumidor lo nota de inmediato”, agregó.

Datos oficiales de la Secretaría de Agricultura confirman que el consumo per cápita de carne porcina alcanzó un récord histórico, impulsando el crecimiento total de proteína animal en el país. Informes del CERX para la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (CAICHA) destacan además que el cerdo ganó terreno no sólo por precio, sino también por cambios culturales y una oferta más profesionalizada.

 

Misma receta, menor costo

La familiaridad de los cortes facilita la transición: nalga, bola de lomo, cuadrada o pechito permiten las mismas preparaciones que la carne vacuna, desde milanesas hasta bifes a la plancha.

A esto se suman ventajas prácticas: tiempos de cocción más cortos, versatilidad para horno, parrilla o wok, y menor merma en varios cortes, lo que mejora el rendimiento por kilo comprado.

 

Más magra, más nutritiva

La cadena porcina invirtió en genética, sanidad y alimentación, logrando carnes más magras que décadas atrás. Hoy el cerdo aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B y minerales como hierro y zinc. Su perfil graso incluye un 45% de Omega 9, el mismo ácido graso presente en el aceite de oliva y la palta.

 

Producción local e importaciones

En 2025 se importaron más de 53.000 toneladas de carne porcina frente a una producción local superior a 800.000 toneladas. Aunque el volumen importado es bajo en términos relativos, la mayoría corresponde a bondiola, lo que genera desequilibrios en la integración del animal.

El sector apunta a ampliar exportaciones —especialmente hacia China—, mejorar condiciones impositivas y facilitar financiamiento para inversiones.

 

Un nuevo protagonista en la mesa argentina

Argentina sigue entre los países con mayor consumo de proteína animal del mundo. Pero el reparto interno cambió: con la carne vacuna tensionada por la dinámica exportadora y precios elevados, el cerdo dejó de ser complemento para convertirse en protagonista.

Si la brecha actual se mantiene o se amplía, el “refugio natural” del que habla la FPA podría consolidarse definitivamente en la mesa diaria de los argentinos.