Alerta en los comercios: una carnicería perdió $8 millones en una sofisticada estafa virtual

Lo que comenzó como un pedido de carne habitual terminó en una pesadilla financiera para una familia de San Jerónimo Sud. A través de una maniobra de “comprobante falso” y una intensa presión psicológica, delincuentes lograron vaciar las cuentas de una carnicería y del frigorífico familiar con más de 25 años de trayectoria.

 

El anzuelo: un pedido “por error”

La estafa se puso en marcha con un pedido de mercadería por un valor de $83.700. Tras ausentarse el primer día, el supuesto cliente contactó a Juan Cruz, el comerciante afectado, enviándole un comprobante de transferencia por una cifra astronómica: $8.370.000.

“Automáticamente le dije que se había equivocado, que a mí no me había llegado la plata pero que se quedara tranquilo que, en cuanto entrara, se la iba a devolver”, relató la víctima.

 

Ingeniería social: presión y engaño

A partir de allí, los estafadores activaron un protocolo de confusión diseñado para no dejar pensar a la víctima:

La urgencia emocional: El estafador alegó que su mujer estaba descompuesta por el error y que el dinero figuraba como “préstamo”, lo que les traería problemas legales.

El falso soporte técnico: Minutos después, Juan Cruz recibió una llamada de un supuesto operador de una plataforma de pagos digitales (Mercado Pago). El “técnico” le dio instrucciones precisas sobre cómo “revertir” el pago que supuestamente estaba retenido.

Amenazas impositivas: El estafador advirtió que recibir ese monto podría causarle problemas con la AFIP, empujando al comerciante a realizar transferencias fraccionadas a diferentes cuentas para “devolver” el excedente.

 

El amargo final: “La banda del millón”

La víctima, abrumada por la situación, transfirió casi la totalidad del dinero solicitado. El engaño se desmoronó cuando, al intentar realizar un último pago de 2 millones de pesos, su entorno familiar lo alertó. Al confrontar a los estafadores por teléfono, la respuesta fue cínica: “Ya está. Te manda saludos la banda del millón”, y cortaron la comunicación.

 

Un golpe doble al esfuerzo familiar

El impacto de esta maniobra virtual no solo afectó a la carnicería —que funciona hace apenas un año y medio— sino que drenó los fondos del frigorífico familiar, un negocio con décadas de historia en la localidad.

Patricia, madre del comerciante, destacó la sofisticación del delito:

  • Información previa: Los estafadores ya contaban con el CUIT y DNI de la víctima.
  • Perfil profesional: Utilizaban cuentas de WhatsApp con fotos corporativas y un lenguaje técnico convincente.
  • Sin barrera de edad: “Antes eran las personas grandes, ahora es cualquier edad. Cuando uno tiene la cabeza en mil problemas, pasa esto”, reflexionó.

 

Recomendaciones para comerciantes

Ante la proliferación de estos casos, especialistas en delitos informáticos recomiendan:

  • Nunca transferir dinero de vuelta sin verificar fehacientemente en la banca online que el saldo real haya impactado.
  • Desconfiar de llamadas técnicas que soliciten movimientos de dinero o códigos de seguridad.
  • Mantener la calma ante relatos de urgencia médica o problemas impositivos inmediatos; las empresas de pagos nunca operan bajo esa presión.

La denuncia ya ha sido radicada en la comisaría local, mientras la familia intenta descifrar cómo afrontar los compromisos económicos tras la pérdida de un capital que, en el rubro cárnico, es vital para la reposición diaria de mercadería.