La Cooperativa Apícola Cosar consolidó su presencia en mercados internacionales de alta exigencia con nuevos embarques de miel santafesina hacia Alemania, Estados Unidos e Italia.
En diálogo con Cadena 3, su presidente, Guillermo Tavella, repasó el origen del proyecto, su crecimiento y las claves que explican su inserción exportadora.
Tavella señaló que la cooperativa nació a fines de la década del ’90 como respuesta a una problemática concreta del sector. “Un grupo de productores empezó con la inquietud de vender mejor su miel. En ese momento los acopiadores recorrían los pueblos y pagaban distinto según el productor, sin un criterio claro. Eso generaba la pregunta: ‘¿Por qué a uno le pagan más y a otro menos si la miel es la misma?’”, explicó.
A partir de esa situación, los apicultores comenzaron a organizarse en grupos vinculados al INTA y avanzaron hacia un esquema asociativo. “La idea fue sumar la producción de todos y venderla en conjunto a un solo destino, defendiendo que al que tenía poco le paguen lo mismo que al que tenía mucho”, detalló. La cooperativa quedó formalmente constituida en 2002.
Sobre la evolución del proyecto, Tavella sostuvo que el crecimiento se dio principalmente “puertas hacia adentro”. “Hemos consolidado el grupo y crecido internamente. No buscamos competir con los grandes exportadores de miel de Argentina, sino darle lo mejor posible a cada asociado”, afirmó.
Uno de los diferenciales de Cosar es su sistema de calidad y trazabilidad, que le permite acceder a mercados internacionales. “Hacemos miel sin antibióticos en ningún momento del ciclo productivo, ni en la colmena ni en la extracción. Y cada tambor tiene trazabilidad completa: podemos decir dónde se produjo, quiénes son los apicultores, cuál fue la flora, qué tratamientos sanitarios se aplicaron y en qué fechas”, explicó.
Esa información, agregó, brinda confianza a los compradores. “El cliente del otro lado sabe exactamente qué está comprando, de dónde viene y qué tipo de miel va a recibir”, indicó.
El dirigente también destacó el modelo cooperativo como eje del funcionamiento. “Cuando uno forma parte de una cooperativa, tiene que saber que no maneja nada propio, sino que es todo de todos. La responsabilidad, la seriedad y el compromiso son fundamentales”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que el objetivo no es el beneficio de la estructura en sí, sino de los productores. “Lo que miramos es qué le puede hacer estar mejor a cada socio de cara al futuro”, afirmó.
En términos de infraestructura, Tavella recordó que los inicios fueron precarios. “Cuando empezamos no teníamos nada, éramos unas llamadas por teléfono. Después alquilamos un local en Santo Tomé y con el tiempo compramos un terreno en el parque industrial de Sauce Viejo”, relató. Actualmente, la cooperativa cuenta con planta propia, sala de homogeneizado, depósito y avanza en la construcción de un laboratorio. También dispone de una línea de envasado para el mercado interno.
Además de la exportación, Cosar comercializa su producción localmente bajo la marca “Miel Cosar”, a través de canales como plataformas digitales y distribuidores con certificación de comercio justo. “Tenemos certificación Fair Trade, que contempla no solo la producción, sino también a las personas que están detrás, las buenas prácticas y el cuidado del ambiente”, explicó.
Consultado sobre los desafíos productivos, Tavella señaló el impacto de los cambios en el modelo agropecuario. “Antes se cosechaban 100 kilos de miel por colmena; hoy un promedio puede ser de 25 o 30. Hay un cambio de paradigma en la producción que influye en la actividad”, afirmó. No obstante, evitó confrontar con otros sectores. “Yo no estoy en contra de la agricultura. Las actividades tienen que convivir y ser responsables unas con otras”, indicó.
También se refirió a la disponibilidad de recursos para las abejas. “Trabajamos incluso en zonas con soja y buscamos un equilibrio: nosotros aportamos a la polinización y esperamos que se cuide a la actividad en momentos sensibles, como las aplicaciones”, explicó.
Respecto de la producción nacional, señaló que se mantiene relativamente estable. “Argentina produce entre 70.000 y 75.000 toneladas al año. Puede haber niveles buenos, pero no sé si hablar de récord”, precisó.
Tavella valoró el camino recorrido por la cooperativa. “Se puede trabajar seriamente desde el cooperativismo, exportar y crecer. Todo depende de pensar en el conjunto y no en lo individual”, concluyó.





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