Las dificultades para recuperar la rentabilidad siguen siendo una constante en buena parte de las economías regionales del país. Aunque algunos sectores muestran señales de mejora, el aumento de los costos, la debilidad de los ágiles precios al productor y un desempeño dispar de la producción y los mercados mantienen bajo presión a varias cadenas agropecuarias.
Durante el mes de mayo, el monitoreo sectorial registró un mapa productivo alarmante: de las principales actividades agropecuarias analizadas, 4 se encuentran en situación favorable (verde), 7 permanecen en estado de advertencia (amarillo) y 8 cayeron directamente en situación crítica (rojo).
El indicador evalúa tres componentes clave: el negocio (precios vs. costos), la producción (superficie cultivada o stock) y el mercado (evolución del consumo interno y el comercio exterior). En la mayoría de los casos críticos, el problema principal radica en que los valores que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación, a la vez que aumentaron los costos operativos, deteriorando la rentabilidad y dificultando cualquier tipo de recuperación.
Radiografía de las actividades “en rojo”
Yerba mate: El componente de negocio mostró un fuerte deterioro. La tonelada de hoja verde se pagó al productor alrededor de $240.000, lo que implicó una caída real del 20% en la comparación interanual. La producción total alcanzó las 847.000 toneladas (un 3% menos), mientras que el consumo interno se mantuvo en torno a los 6 kilos por habitante al año.
Vino y mosto: El negocio vitivinícola continuó bajo presión. El precio promedio pagado al productor se ubicó en $273 por litro, una caída interanual del 23%. La vendimia 2026 alcanzó una producción de 18,4 millones de toneladas (7% menos que la campaña anterior) y el consumo interno proyectado para este año cayó un 10%, situándose en 14,5 litros por habitante.
Maní: Aunque el precio mensual se estabilizó en mayo en USD 650 la tonelada ($907.600), la superficie sembrada para la campaña 2025/26 se proyectó con una fuerte reducción del 27%. Esto provocará una caída estimada del 31% en la producción total, que se ubicaría en 1,3 millones de toneladas.
Leche: A pesar de una leve mejora mensual, el sector pierde por goleada contra la inflación en términos interanuales. El litro al productor se pagó $509 (un 2,1% más que en abril), pero el incremento anual fue de apenas el 9% frente a una inflación del período que escaló al 33,2%.
Algodón y Arroz: Ambos sectores muestran una preocupante reducción de su superficie sembrada para la campaña 2025/26. En el caso del algodón, la caída del área cultivada se estima en un 43% y la de producción en un 29%. En el arroz, la superficie caerá un 13% y se producirán unas 200.000 toneladas menos que en el ciclo previo, debido a que los aumentos interanuales de precios al productor (22%) quedaron desfasados de la inflación.
Sectores en situación intermedia y favorable
Las actividades que permanecieron en amarillo (estado de advertencia) fueron el sector forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos y papa. Estos rubros mostraron un panorama heterogéneo donde los precios no lograron seguir el ritmo inflacionario, la demanda se mantuvo estable o con escaso dinamismo, y los costos continuaron elevados, derivando en períodos de recuperación prolongados.
Por el contrario, los únicos sectores que lograron posicionarse en verde fueron el bovino, ovino, granos y miel. En estas actividades predominó un escenario favorable para el negocio, con precios que crecieron por encima del índice general de inflación y un desempeño positivo en los mercados. La única luz de alerta en este grupo se dio en el sector de granos, donde preocupa el fuerte aumento de insumos clave como los fertilizantes nitrogenados y el gasoil.





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