13 julio, 2026

Informe 3 – Noticias de Valle María y la Región

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La faena de vacas tuvo el peor primer semestre de la última década, pero el peso promedio tocó un máximo histórico

El primer semestre del año dejó una señal de alerta para el sector ganadero. La combinación de un rodeo con menos vientres en servicio, un esquema de engorde que privilegia agregar kilos antes de enviar los animales a los frigoríficos y una demanda que sostiene precios firmes para la hacienda terminada configuró un escenario particular: la cantidad de cabezas faenadas retrocedió de forma marcada, mientras que el peso promedio de cada animal alcanzó un máximo histórico.

Este cruce entre menos animales y más kilos por cabeza es la clave para entender la dinámica del sector entre enero y junio, y también para proyectar el abastecimiento de carne en lo que resta del año.

Un año que se perfila lento

En el último mes se trasladaron 1.081.077 vacunos a plantas de faena. Con este dato, el acumulado entre enero y junio sumaría aproximadamente 6.025.000 cabezas. La cifra representa una caída del 9% frente a los 6.613.000 vacunos faenados en el mismo período de 2025 y constituye, a su vez, el registro más bajo de los últimos diez años.

El resultado del semestre no es un dato aislado, sino que se enmarca en un patrón estacional. Históricamente, la faena de la primera mitad del año representa, en promedio, el 49% del total anual. Cuando este período concentra más de la mitad de la faena, el resultado del año termina siendo bajo en volumen total; en cambio, cuando la participación inicial es menor al promedio, la faena anual tiende a cerrar en niveles más altos.

Los datos disponibles ubican al ciclo actual dentro de este segundo grupo, sugiriendo un escenario de faena más cercano a un ritmo lento que a uno acelerado. Esto anticipa que buena parte de la oferta de animales terminados se trasladará hacia la segunda mitad del año.

Bajo este supuesto, las proyecciones para el total de 2026 permiten estimar una faena anual de entre 12,4 y 13,1 millones de animales. Esto implicaría una reducción de entre 500 mil y 1,2 millones de cabezas respecto de las 13,6 millones faenadas en 2025.

 

Más kilos por res y el límite del rodeo

La razón detrás de este ritmo pausado tiene que ver con decisiones productivas. La creciente participación de la recría dentro de los sistemas de engorde, sumada al fuerte incentivo económico para agregar kilos antes de la terminación, está desplazando hacia adelante la oferta. Ese proceso ya se nota en las balanzas: el peso promedio de la res en gancho alcanzó un máximo histórico de 240 kilos, con un aumento interanual de 7,5 kilos por res.

De esta manera, una porción mayor de los animales llegará a las plantas procesadoras recién en la segunda mitad del año. Sin embargo, la proyección no depende sólo del manejo, sino de la disponibilidad real de hacienda.

Actualmente el rodeo cuenta con unas 500 mil vacas menos expuestas a servicio, por lo que difícilmente el número de terneros destetados sea superior al del ciclo anterior. En consecuencia, si la oferta de reposición no aumenta de manera sustancial, la faena anual debería contraerse para que el stock bovino cierre el año en niveles relativamente estables y no continúe en caída.

 

Los feedlots ganan terreno por los costos

En este esquema, el rol de los corrales de engorde crece de manera sostenida. Con los datos del primer semestre, se estima que más del 37% de los animales remitidos a faena provienen de feedlots, cuando cinco años atrás esa participación apenas superaba el 30%. Además, los establecimientos de engorde a corral registran uno de los niveles de ocupación más altos de los que se tenga constancia, con más de 2,17 millones de animales en stock.

Este nivel de encierre responde a una relación de costos favorable. Si bien el precio de la invernada se muestra relativamente caro respecto de su promedio histórico, el costo del maíz medido en kilos de novillito llegó a ubicarse entre un 40% y un 45% por debajo de su media habitual, lo que fortaleció los márgenes del engorde a corral.

En conclusión, la combinación de precios firmes para la hacienda y costos más bajos para el alimento genera condiciones propicias para intensificar la producción. El desenlace más probable para 2026 es una faena moderada en cantidad de animales pero con mayor peso por cabeza, un esquema que evitará una caída proporcional en la producción total de carne y que, al mismo tiempo, contribuirá a estabilizar el stock ganadero nacional.