Mientras el financiamiento para consumo cae por la alta morosidad y tasas elevadas, crecen los préstamos para empresas e hipotecas.
El financiamiento destinado a los gastos cotidianos volvió a perder terreno durante el último mes. Tanto los bancos tradicionales como las billeteras virtuales y las financieras decidieron postergar los planes de expansión de préstamos para concentrar todos sus esfuerzos en un objetivo clave: recuperar el dinero de las carteras en mora.
Aunque en las últimas semanas las entidades notaron una leve desaceleración en el ingreso de nuevos clientes a situaciones de atraso temprano, la cautela domina el mercado. Para evitar futuros incumplimientos, los criterios para otorgar nuevo dinero son cada vez más estrictos.
Los préstamos para el consumo —que contemplan el uso de tarjetas de crédito y préstamos personales— registraron una caída de más del 1% real en el último mes, descontando el efecto de la inflación. Este panorama contrasta de manera directa con las líneas de crédito solicitadas por empresas y con los préstamos hipotecarios, que sí lograron sostener su crecimiento.
Restricciones y límites más ajustados
Aunque los bancos observan que el deterioro de la cartera de clientes no avanza al ritmo acelerado de meses anteriores, la política para prestar dinero no cambió. Las entidades financieras analizan con lupa la capacidad de pago de cada solicitante, recortan los límites disponible en las tarjetas de crédito y seleccionan perfiles con extremo cuidado.
Por su parte, las aplicaciones financieras (fintech) y las entidades no bancarias enfrentan el reto de gestionar un nivel de morosidad elevado entre consumidores que suelen tener menor acceso a la banca tradicional.
Actualmente, alrededor de 5,8 millones de personas presentan algún tipo de atraso en sus compromisos financieros. De ese total, 2,4 millones tienen deudas vinculadas a préstamos otorgados por billeteras digitales y empresas financieras no bancarias.
El impacto es notablemente mayor en los presupuestos familiares: mientras que la morosidad en los hogares roza el 13%, en las empresas apenas supera el 3,5%. En el segmento no bancario, que incluye billeteras virtuales y créditos de consumo en comercios, la irregularidad en los pagos sobrepasa el 30%.
Planes de pago con poco éxito: la reincidencia sigue alta
Para intentar normalizar la situación de sus clientes, las entidades ofrecen refinanciaciones a tasas reducidas e incluso opciones sin interés. La meta es evitar que las deudas se vuelvan cobrables e intentar que el cliente vuelva a operar con normalidad antes de lanzar nuevas campañas agresivas de crédito.
Sin embargo, los resultados de estas reestructuraciones son acotados:
Falta de continuidad: Cerca de la mitad de los deudores que logran refinanciar sus deudas vuelve a caer en morosidad antes de cumplir un año.
Atrasos prolongados: Casi la mitad de las personas con problemas de pago acumula más de 12 meses de atraso continuo.
Tarjetas y créditos personales, estancados
El freno crediticio se siente con más fuerza en los medios de pago del día a día:
Tarjetas de crédito: Registraron una caída real mensual y se ubican más de un 10% por debajo de los niveles registrados un año atrás.
Préstamos personales: Permanecen prácticamente estancados en el mes y muestran un retroceso superior al 7% en la comparación interanual.
La causa principal radica en que las tasas de interés se mantienen por encima de la inflación y del ritmo de incremento de los ingresos familiares. A esto se suma el bloqueo preventivo de tarjetas por falta de pago y la falta de actualización en los límites de compra, factores que reducen el margen para que las familias continúen financiándose.
Las empresas y las hipotecas marcan la excepción
El escenario es distinto en los créditos comerciales y con garantías de bienes:
Créditos comerciales: Crecieron impulsados por tasas más competitivas y plazos más amplios para el sector productivo.
Préstamos hipotecarios: Encabezaron las subas con un avance cercano al 3% mensual, manteniendo la mayor tasa de crecimiento interanual.
Créditos prendarios: Mostraron números positivos gracias a planes promocionales para la compra de vehículos cero kilómetro y líneas ajustadas por UVA.
A futuro, el comportamiento de las tasas de interés, la evolución del poder adquisitivo de los hogares y la efectividad de los planes de refinanciación determinarán si el freno a la morosidad se consolida y si finalmente se abre espacio para una recuperación del crédito orientado a las familias.





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