26 agosto, 2026

Informe 3 – Noticias de Valle María y la Región

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Súper Niño en Entre Ríos: ganaderos del Delta aceleran el traslado de hacienda ante el temor a inundaciones

La posibilidad de un evento climático de gran intensidad asociado a El Niño mantiene en alerta a productores ganaderos del Delta entrerriano, que comenzaron a trasladar parte de sus rodeos ante el riesgo de futuras inundaciones y crecientes.

En Villa Paranacito, varios establecimientos ya buscan campos alternativos y movilizan animales mientras todavía cuentan con caminos y embarcaderos disponibles. La principal preocupación está centrada en la capacidad logística para evacuar miles de cabezas de ganado si el nivel del agua continúa aumentando.

Fuentes consultadas  señalaron que, aunque el fenómeno todavía no se manifiesta en toda su magnitud, la crecida del río Uruguay y los efectos de las sudestadas sobre el Río de la Plata ya comenzaron a generar complicaciones en algunos campos de la región.

“El Niño está tocando timbre”

José Luis Peter, productor ganadero de Villa Paranacito, aseguró que la situación hídrica comenzó a modificar las condiciones en los establecimientos de la zona.

Según explicó, desde hace varias semanas el río Uruguay presenta un nivel elevado y, combinado con los eventos que afectan al Río de la Plata, el agua ingresa a los campos y encuentra dificultades para escurrir.

Ante este escenario, su familia comenzó a preparar un establecimiento alternativo para trasladar la hacienda si las condiciones empeoran.

El productor señaló que movilizar determinados animales, especialmente vacas con cría, requiere una planificación anticipada y una logística más compleja. Por ese motivo, la estrategia apunta a retirar primero las categorías más difíciles de trasladar.

El campo conseguido para alojar los animales se encuentra en el departamento Paraná, a unos 350 kilómetros de distancia, una situación que incrementa considerablemente los costos del operativo.

Además del traslado, los productores deben contemplar cuestiones sanitarias y ambientales propias de las nuevas zonas donde será alojada la hacienda.

Advierten por unas 500.000 cabezas de ganado en las islas

Uno de los principales temores de los ganaderos está relacionado con la posibilidad de que una creciente obligue a evacuar una gran cantidad de animales en poco tiempo.

De acuerdo con las estimaciones realizadas por productores de la zona, en las islas entrerrianas habría cerca de 500.000 cabezas de ganado.

Una evacuación simultánea representaría un enorme desafío debido a las limitaciones existentes en caminos, embarcaderos y medios de transporte.

Los productores advirtieron que un incremento relativamente pequeño en el nivel del agua podría dejar cortados algunos accesos fundamentales para trasladar la hacienda.

En ese contexto, volvieron a plantear la necesidad de realizar mejoras en la infraestructura vial y de implementar obras que permitan mantener operativos los caminos rurales durante las crecientes.

Productores ya comenzaron a retirar animales

Raúl Sobrero, otro productor de Villa Paranacito, ya inició el traslado de alrededor de 500 novillos desde un establecimiento ubicado sobre la costa del río Uruguay.

Según relató, parte del campo comenzó a quedar cubierto por el agua, aunque aclaró que la situación actual todavía no representa, a su entender, el desarrollo pleno de un evento El Niño.

El productor explicó que sigue la evolución de las condiciones climáticas y de las cuencas que alimentan los principales ríos de la región.

Su preocupación no está vinculada solamente con la posibilidad de sacar los animales, sino también con la posterior provisión de alimento.

La falta de caminos transitables podría impedir el ingreso de maíz y otros insumos a los campos utilizados como refugio, generando nuevas dificultades para los establecimientos ganaderos.

La búsqueda de campos seguros también se convirtió en un problema

A las dificultades logísticas se suma la necesidad de encontrar establecimientos disponibles para recibir la hacienda.

Algunos productores comenzaron a reservar campos con anticipación para garantizar un destino para sus animales en caso de que la situación hídrica empeore.

La disponibilidad limitada y las largas distancias obligan a asumir costos adicionales de transporte y mantenimiento.

En algunos casos, los campos elegidos para el traslado se encuentran a más de 200 kilómetros de los establecimientos originales.

El antecedente de la inundación de 2007

La experiencia vivida durante las inundaciones de 2007 es uno de los principales antecedentes que impulsó a los productores a tomar decisiones preventivas.

En aquella oportunidad, las intensas precipitaciones provocaron un rápido avance del agua y obligaron a evacuar animales en condiciones complejas.

Para muchos ganaderos, la experiencia dejó una enseñanza clara: esperar hasta que el agua corte los caminos puede dejar sin alternativas para sacar la hacienda.

Por ese motivo, algunos establecimientos decidieron asumir los costos de trasladar anticipadamente sus animales para evitar una evacuación de emergencia.

Campos cubiertos y preocupación por la llegada del Paraná

Juan Citovich, productor con más de tres décadas de experiencia en las islas del Delta, atraviesa una situación similar.

Según relató, uno de los campos donde desarrolla su actividad ya se encuentra cubierto por el agua en aproximadamente un 80%.

La preocupación también está puesta en la evolución que pueda tener el río Paraná, ya que un aumento de su nivel podría generar nuevas complicaciones y afectar los caminos que todavía permanecen transitables.

Uno de los accesos utilizados por los productores es el camino rural Jacobo Peters, aunque existen antecedentes de interrupciones durante anteriores crecientes.

Por eso, la estrategia de muchos ganaderos consiste en anticiparse y retirar la hacienda antes de que los caminos queden inhabilitados.

Mientras continúan siguiendo la evolución de los ríos y los pronósticos climáticos, los productores del Delta entrerriano buscan evitar que una eventual creciente los encuentre sin capacidad para movilizar los rodeos y sin infraestructura suficiente para enfrentar una emergencia de gran magnitud.