21 julio, 2026

Informe 3 – Noticias de Valle María y la Región

Medio digital regional de referencia | WhatsApp: 3435073376

El consumo de carne vacuna cayó más de 11% en el primer semestre y tocó su menor nivel en 30 años

La carne vacuna ocupa un lugar central en la mesa de los argentinos, pero ese vínculo viene atravesando cambios profundos en los últimos años. Los vaivenes de la economía, la evolución de los precios relativos y las decisiones de los frigoríficos sobre cuánto destinar al mercado interno y cuánto a la exportación terminan moldeando, mes a mes, la cantidad de carne que llega a los hogares. El primer semestre de 2026 dejó en evidencia hasta qué punto esos factores pueden combinarse para golpear el consumo.

El abastecimiento del mercado doméstico de carne vacuna cayó 11,5% en la comparación interanual durante enero-junio de este año. El consumo aparente se ubicó en 1.019.430 toneladas res con hueso, casi 132 mil toneladas menos que en el mismo período de 2025. Fue, además, el peor primer semestre de los últimos 30 años.

Precios en alza y menor poder de compra
La retracción respondió, principalmente, al menor poder adquisitivo de los hogares, golpeado por el encarecimiento de la carne vacuna en relación con otros alimentos. El promedio de los últimos doce meses del consumo per cápita se ubicó en 47 kilos por habitante al año, un nivel 8,2% inferior al registrado un año atrás, lo que equivale a 4,2 kilos menos por persona.

El rubro carnes y derivados acumuló un incremento de 45% en los últimos doce meses, muy por encima del 33,5% que marcó el índice general de precios al consumidor en el mismo período. Dentro de ese rubro, los cortes vacunos fueron los que más treparon, con un alza de 53,6% anual, mientras que el pollo entero aumentó 29,9%. Esa brecha explica por qué muchos consumidores redujeron las cantidades adquiridas o se volcaron hacia otras proteínas.

Menos producción, más exportaciones

La caída del consumo interno no puede explicarse únicamente por los precios. También influyó la dinámica de la oferta. En el primer semestre se faenaron 6,02 millones de cabezas de ganado vacuno, un 8,9% menos que en igual período de 2025. Esa menor faena se tradujo en una producción de 1,428 millones de toneladas, con una baja de 6,2% respecto del año pasado.

Sin embargo, la producción no cayó al mismo ritmo que el consumo. Las exportaciones crecieron 10,2% interanual y alcanzaron 408,6 mil toneladas. Así, una porción mayor de la carne producida se destinó a los mercados externos y una menor quedó disponible para el consumo local. La proporción exportada pasó de 24,4% a 28,6%, mientras que la destinada al mercado interno bajó de 75,6% a 71,4%.

El nivel más bajo en tres décadas

Al observar la serie histórica, el primer semestre de 2026 aparece como el más bajo en materia de consumo interno de carne vacuna. Ni siquiera los años más complicados de las últimas tres décadas habían registrado un nivel tan bajo de abastecimiento doméstico.

Este resultado se da en un contexto particular: la ganadería argentina podría estar transitando el final de una fase de liquidación de existencias que se extendió por tres años, con una mayor proporción de hembras enviadas a faena. En los últimos meses, ese proceso mostró signos de desaceleración, lo que eventualmente podría traducirse en una recomposición del rodeo. Pero, por el momento, esa transición todavía no impactó en el nivel de consumo.

Lo cierto es que la combinación de menor producción, mayor participación de las exportaciones y precios relativos más altos terminó configurando el escenario menos favorable de los últimos treinta años para el consumo de carne vacuna en la Argentina. En la comparación interanual a junio, la carne picada común fue la que más subió de precio, con un 56,2%, seguida por el asado, con 54,3%. Ambos cortes, de alto consumo popular, muestran por qué la caída golpeó especialmente a los productos que suelen integrar la dieta cotidiana de buena parte de los hogares argentinos.