30 julio, 2026

Informe 3 – Noticias de Valle María y la Región

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Por primera vez, los argentinos consumen más carne de pollo que de vaca

Durante décadas, la carne vacuna se mantuvo de manera indiscutida como la proteína de referencia en la dieta de los argentinos. Sin embargo, los datos más recientes sobre el mercado interno muestran que esa brecha se acortó hasta revertirse. El consumo per cápita de pollo alcanzó los 49,4 kilos anuales, estableciendo un máximo histórico en el país.

En paralelo, el promedio de consumo por habitante de carne vacuna se ubicó en torno a los 47 kilos anuales, lo que representa una caída del 8,2% respecto al período anterior. Esta diferencia de casi dos kilos y medio a favor de la carne aviar marca una bisagra histórica en el mapa de consumo nacional, posicionando al pollo como la principal fuente de proteína animal en la mesa familiar.

Salto productivo y consolidación en el mercado interno

La producción nacional de carne de pollo alcanzó las 2,47 millones de toneladas, apoyándose en la faena de aproximadamente 750 millones de aves en establecimientos fiscalizados por el Senasa. Este desempeño responde a cuatro pilares fundamentales del sector:

  • Genética avanzada

  • Nutrición balanceada

  • Eficiencia en el manejo

  • Estrictos controles de bioseguridad

Este esquema de trabajo no solo abasteció el consumo interno, sino que sostuvo un perfil exportador sólido con envíos a 74 países sobre un total de más de 100 mercados habilitados. A nivel geográfico, la actividad avícola mantiene una fuerte concentración regional: las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires explican en conjunto más del 90% del procesamiento nacional, lo que optimiza la logística dentro de un mismo corredor productivo.

Este fenómeno local se da en sintonía con una tendencia global. Las proyecciones internacionales estiman que la producción mundial de pollo alcanzará un récord de 110,7 millones de toneladas para 2026 (un 3% más que el año previo), ratificándola como la proteína de mayor expansión a nivel internacional.

Los factores detrás de la caída de la carne vacuna

El escenario de la ganadería vacuna muestra una dinámica opuesta en el frente interno. Durante el primer semestre de 2026, la producción de carne vacuna llegó a 1,428 millones de toneladas, reflejando una retracción del 6,2% interanual (unas 93.860 toneladas res con hueso menos en comparación con el mismo período del año anterior). Esta baja obedece a una menor oferta de hacienda enviada a faena, compensada de forma parcial por un mayor peso promedio de los animales producto de la recría a campo.

El impacto más severo se dio en el consumo doméstico, donde el abastecimiento cayó un 11,5% interanual debido al menor poder de compra de los hogares y al aumento en el precio relativo de la carne vacuna frente a otras alternativas. En términos absolutos, el consumo aparente de carne vacuna fue de 1,02 millones de toneladas res con hueso, registrando 131.830 toneladas menos que en el primer semestre de 2025.

Sin embargo, el sector ganadero compensó parte de este desplome mediante las ventas al exterior:

  • Exportaciones semestrales: Entre enero y junio de 2026 se despacharon 408.600 toneladas res con hueso (+10,2% interanual), lo que implicó casi 38.000 toneladas adicionales vendidas fuera del país, impulsadas por la ampliación de cuotas hacia Estados Unidos.

  • Envíos mensuales: En mayo de 2026, los envíos sumaron 49.183 toneladas peso producto (+25,2% frente a abril).

  • Mercado asiático: China se mantuvo como el comprador principal al concentrar el 52,3% del total (25.706 toneladas), pese a registrar una baja interanual del 10,7%.

El perfil nutricional y el factor precio

El cambio de hábitos también cuenta con el respaldo de aspectos nutricionales y económicos. Cada 100 gramos de pechuga aportan aproximadamente 22 gramos de proteína de alto valor biológico, caracterizándose por un bajo contenido graso y un perfil donde predominan las grasas insaturadas. Además, una porción diaria representa apenas el 5% del límite máximo de sodio recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

La combinación entre un precio relativo más accesible, un alto perfil sanitario y la eficiencia de producción permitió que la carne aviar ampliara su presencia local al mismo tiempo que incrementa sus exportaciones. Por el contrario, la ganadería vacuna atraviesa una fase donde la demanda externa dinamiza al sector mientras el mercado interno resigna participación.